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TODO LO QUE HAY QUE SABER SOBRE LA PROPIEDAD INDUSTRIAL

 

¿QUIERES RENTABILIZAR ECONÓMICAMENTE TU IDEA?

TODO LO QUE HAY QUE SABER SOBRE LA PROPIEDAD INDUSTRIAL: PATENTES, MODELOS DE UTILIDAD, DISEÑOS INDUSTRIALES Y MARCAS.

Si se ha tenido una idea para crear un nuevo producto, o realizar una innovación en uno ya existente que mejore sus funcionalidades, es lógico desear obtener beneficio económico de ello. Para poder rentabilizar monetariamente una invención es necesario recurrir a la propiedad industrial. Por tanto, será necesario familiarizarse con los términos: patente, modelo de utilidad y diseño industrial.

  1. ¿Qué es la propiedad industrial?

            1.1.      ¿Todos los títulos de la propiedad industrial protegen de la misma forma?

            1.2.      ¿Cómo se obtienen los títulos de la propiedad industrial?

            1.3.      ¿Cuál es la jerarquía de los títulos de propiedad industrial?

  1. ¿Qué es una patente?

            2.1. ¿Cómo se solicita el registro de una patente?

            2.2. ¿Cuáles son los criterios de patentabilidad que debe cumplir un invento?

            2.3. ¿Quién patenta en España?

  1. El modelo de utilidad: también conocido como la pequeña patente.

            3.1. ¿Cómo registrar un modelo de utilidad?

  1. Diseño industrial.
  2. Marcas y nombres (signos distintivos).

1. ¿Qué es la propiedad industrial?

En primer lugar, hay que reconocer que son las ideas creativas e innovadoras las que traen la bonanza a las empresas y, por lo general, a una sociedad. Pero, estos activos intangibles, que son las ideas, apenas tienen valor económico por sí mismas. Por consiguiente, para poder obtener beneficio es necesario madurarlas y convertirlas en productos o servicios vanguardistas, con el objetivo de comercializarlas.

Para que una innovación tecnológica se considere como tal es necesario insertarla en el mercado o, darle uso en un proceso productivo o, en la prestación de algún servicio. Por esta razón, existen innovaciones de producto (nuevo objeto) y de proceso (nueva forma de proceder).

Para proteger estas invenciones e innovaciones existen los títulos de propiedad industrial.  Tal y como indica la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM)son unos derechos de exclusiva sobre determinadas creaciones inmateriales que se protegen como verdaderos derechos de propiedad […], que permiten a quien los ostenta decidir quién puede usarlos y cómo puede usarlos”.

Ilustración 1. Títulos de propiedad industrial existentes en España.

          1.1.        ¿Todos los títulos de la propiedad industrial protegen de la misma forma?

Evidentemente, la respuesta a esta pregunta es no. Cada uno de ellos ofrece un tipo de derechos y protección particulares, que no tienen por qué ser excluyentes entre ellos. Más adelante vamos a especificar las particularidades de cada uno.

Ahora bien, en este punto es pertinente dejar claro que las invenciones técnicas se protegen esencialmente mediante la patente y el modelo de utilidad. En estos casos si se desea obtener los derechos que ofrecen estos títulos es necesario hacer pública la invención o innovación. Esto es así porque estos títulos de la propiedad industrial cumplen una doble función. Por una parte, ofrecen protección al titular y, por otra, pretenden servir como inspiración y fuente de conocimiento para generaciones futuras.

De esta forma cuando se solicita una patente o, modelo de utilidad, además de obtener el derecho de explotación económica, el inventor está ayudando al desarrollo y progreso humano.

          1.2.        ¿Cómo se obtienen los títulos de la propiedad industrial?

Los derechos que otorgan la posesión de estos títulos suelen ser territoriales. Es decir, son válidos en el país en que se ha presentado la solicitud y realizado el registro. Cada país tiene una oficina u organismo de la propiedad intelectual, evidentemente con sus propias legislaciones y normas. En consecuencia, estar en posesión de uno de estos títulos solo permite su explotación económica en el país que se ha registrado.

Si se deseara, por ejemplo, realizar una patente a nivel global, sería necesario acogerse al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT). De esta forma se presentaría una solicitud internacional que posibilitaría la protección de la invención a nivel mundial en numerosos países.

En España estas cuestiones son atendidas por la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM). Para la obtención de una patente, modelo de utilidad, diseño industrial o, marca habrá que acudir a esta entidad. Su función primordial es tramitar el registro de los distintos títulos de la propiedad industrial. Por consiguiente, es en este lugar donde habrá que presentar la solicitud de registro de una invención.

          1.3.        ¿Cuál es la jerarquía de los títulos de propiedad industrial?

Una vez se ha presentado la solicitud de inscripción se inicia el proceso de registro. La invención será evaluada en base a criterios de novedad, actividad inventiva y aplicación industrial. En la medida que estos criterios sean satisfechos se podrá aspirar a poseer un tipo de título u otro.

Como se puede ver en la ilustración inferior…

Ilustración 2. Jerarquía de las invenciones según OEPM.

Las invenciones más importantes son las patentes, seguidas de los modelos de utilidad y, en último lugar, los diseños industriales.

En la cima de esta pirámide se sitúan las patentes. Es el reconocimiento de mayor grado por considerarse la invención muy novedosa (inexistente) y haber requerido un gran esfuerzo inventivo (gran inversión de capital y tiempo). Es seguida en importancia por el modelo industrial, en el que la novedad y el esfuerzo de invención han sido menores. En último lugar, se sitúan los diseños industriales en los que apenas existe innovación y trabajo descubridor.

Una invención para ser considerada como tal deberá estar destinada a usarse de forma industrial. No se entra a valorar si existe un grado de uso industrial. Debe tenerlo sí, o sí.

Por tanto, los parámetros principales que definirán el mayor reconocimiento de un invento son: la novedad y la actividad inventiva.

2. ¿Qué es una patente?

La patente es un derecho exclusivo concedido a una invención. Por tanto, es un documento. La posesión de esta documentación permite al titular disponer de la totalidad de los derechos de explotación sobre una invención, producto o tecnología.

Otra forma de explicar esto, sería considerar la patente como un monopolio de explotación transitorio. Es decir, limitado en el tiempo. La duración de este privilegio es de 20 años a partir de la fecha de solicitud. Ahora bien, durante este tiempo es obligatorio realizar el pago de unas tasas anuales de mantenimiento. El impago de estas tasas conlleva la retirada de los derechos.

No obstante, el pago de las tasas atrasadas y un tanto por ciento de recargo permitirán recuperar los derechos de protección que otorga la patente.

Como ya se adelantó anteriormente, estos derechos de explotación exclusivos son válidos únicamente en el país o países en los que se haya realizado el registro de la patente. Existe un principio de territorialidad.

Por tanto, gracias a estos derechos el titular de la patente podrá emplear y beneficiarse de su invención, siempre y cuando, esta esté vigente. De esta manera se impide a terceras personas, físicas o jurídicas, que hagan uso del invento, producto, o tecnología sin su consentimiento.

Como resultado, sin este consentimiento la invención no se podrá fabricar, utilizar, vender, o importar. Ciertamente, quién explote una invención patentada está cometiendo delito de infracción de patente teniendo que responder por ello ante los tribunales.

Por otra parte, en caso de desearlo, el titular de la invención podrá consentir su uso a otras personas, o empresas, para su comercialización bajo licencia.  La legislación vigente en España relativa a esta cuestión es la Ley 24/2015, de 24 de julio, de Patentes.

          2.1. ¿Cómo se solicita el registro de una patente?

Como ya adelantábamos previamente, habrá que presentar una solicitud de registro en la OEPM. El documento de solicitud de la patente debe ser descrito en detalle, de tal manera que los expertos en esa área sean capaces de replicar la invención.

La presentación de esta documentación da inicio al proceso de registro. Este procedimiento es relativamente largo. Tal y como indica la OEPM, el tiempo medio de obtención de la patente será de entre 3 y 4 años. Una representación muy esquemática del trámite de obtención sería:

Ilustración 3. Procedimiento de concesión de una patente.

El procedimiento de concesión de una patente podría resumirse en cinco fases. Solicitud, publicación, resolución provisional, oposiciones y resolución definitiva.

Queda claro, que la tramitación de esta solicitud es dificultosa y, por ello, puede dilatarse bastante en el tiempo. Una invención que aspire a tener la consideración de patente ha de cumplir unos requisitos con un nivel de exigencia muy alto. *Dada la complejidad de este trámite, nos hacemos eco de ello en una entrada en la que se explica con profundidad el procedimiento de patente. *

          2.2. ¿Cuáles son los criterios de patentabilidad que debe cumplir un invento?

La patente está situada en lo más alto de la jerarquía de invenciones. Es por ello, que deberá cumplir los requisitos de novedad, actividad inventiva de forma muy exigente.

Una invención se considera novedosa, original (en el sentido de origen de algo), cuando en el momento de la solicitud no forme parte del estado de la técnica. Es decir, es algo inédito. Por tanto, merecedor de la patente.

Llegados a este punto es lógico preguntarse: ¿qué es el estado de la técnica? Bien, por estado de la técnica se entiende la totalidad de los conocimientos de una determinada área hechos públicos mundialmente en la fecha de la solicitud de la patente.

El criterio de actividad inventiva implica que un experto en la materia no deduciría elementalmente del conocimiento existente, estado de la técnica, la invención. Más claramente, el invento aspirante a la patente no debe resultar una obviedad para los especialistas de ese campo.

Para valorar esto de forma objetiva se suele recurrir a si el invento es resultado de la unión de la documentación de dos invenciones precedentes. Si el aspirante a “descubrimiento” es resultado de esta unión, se considera elemental. Por tanto, se estima que se alcanza un efecto técnico que no podrá ser considerado como patentable.

Cuando la invención aspirante a la patente se valga de tres o más documentos de inventos anteriores, se deja de considerar que la invención es elemental para un experto y, por tanto, ya no es tan obvia. Esta forma de proceder es básicamente la europea, en otros países este criterio de actividad inventiva puede ser mucho más subjetivo.

          2.3. ¿Quién patenta en España?

El procedimiento de obtención de una patente es complejo y se puede dilatar en el tiempo. Además, este proceso no se inicia con la presentación de la solicitud. Empieza mucho antes con largos periodos de investigación y desarrollo. En consecuencia, implica bastante capital y tiempo. No todos los inventores pueden permitirse esto.

Para ponernos en contexto observemos las entidades que más solicitudes de patente presentaron en 2019:

Gráfico 1. Mayores solicitantes de patentes en España en 2019.

Se muestran en un gráfico de barras los veintiún mayores solicitantes de patentes. Los cinco primeros son: El Centro Superior de Investigaciones Científicas, Universidad Politécnica de Madrid, Sistema Sanitario de Andalucía, Universidad de Valladolid y Universidad Politécnica de Valencia.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la OEPM.

Se ve nítidamente que la solicitud de las patentes esta copada por grandes centros de investigación (CSIC), universidades (UPM) y grandes empresas (SEAT), que pueden permitirse dedicar grandes partidas de recursos a investigación.

En consecuencia, en la mayoría de los casos, la gran inversión económica y temporal que supone obtener una patente hace que, frecuentemente, muchos particulares y pequeñas empresas renuncien a esta solicitud por estos motivos.

Existen casos, ¡por increíble que parezca!, que reuniendo la invención todos los criterios de patentabilidad el inventor no solicita su registro. En ocasiones se trata de una estrategia comercial, o de otra índole que nos es desconocida y nos cuesta imaginar.

3.             El modelo de utilidad: también conocido como la pequeña patente.

El modelo de utilidad también es conocido como la “pequeña patente” o, la “patente de corto plazo”. Esto es así puesto que, esta figura jurídica surge para cubrir el espacio habido, entre las grandes invenciones y otras innovaciones menores.

Surgida en Alemania a mitad del S.XIX esta figura jurídica, el modelo de utilidad, pretendía dar cobertura legal a las innovaciones producidas en pequeños talleres, o las realizadas por artesanos. Este era un proceso más rápido y capaz de atender a las innovaciones técnicas que aportaban estos pequeños inventores.

De esta forma, el modelo de utilidad abarca ese espacio de invenciones que no llegaban a cumplir los exigentes requisitos de las patentes. Ahora bien, a pesar de no ser grandes invenciones o nuevos procesos, sí eran valiosas aportaciones técnicas que merecían ser protegidas.

Esta figura jurídica fue poco a poco, aceptada y adaptada por distintos países (España, Austria, Italia, Chile, Japón…) El motivo por el que, el modelo de utilidad ha sido aplicado a la legislación sobre la propiedad industrial es:

Especial capacidad para dar cobertura legal a: Pequeños inventores y, pequeñas y medianas empresas (PYMES)

Por tanto, los modelos de utilidad son títulos de la propiedad industrial, que ofrecen una protección similar a los de las patentes ya que, otorgan a su titular unos derechos exclusivos. Igualmente, que en el caso de la patente, el poseedor de este título podrá impedir a terceros hacer uso de la invención.  O bien, si lo desea, podrá permitir su uso comercial bajo una licencia u otro tipo de beneficio económico.

En conclusión, el modelo de utilidad es conocido como la “pequeña patente” porque está concebido para invenciones de menor rango inventivo. Consecuencia de este menor esfuerzo inventor, los derechos de explotación se ven reducidos en el tiempo a 10 años. Y es por esto, que también, es conocido como la “patente de corto plazo”.

          3.1. ¿Cómo registrar un modelo de utilidad?

Al igual que en el caso de la patente, en España habrá que solicitar este título de la propiedad industrial en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM). En este caso la OEPM prestará especial atención a las características de utilidad y practicidad del invento.

Por esto, es importantísimo tener muy claro que, para ser concedido el modelo de utilidad debe ser un objeto físico. Este título de la propiedad industrial no permite la protección de ideas genéricas, procesos o compuestos químicos. Estas tres cuestiones están restringidas a la patente.

El modelo de utilidad protege los progresos técnicos de objetos y tecnologías precedentes, que cubren los requisitos de novedad y actividad inventiva con un nivel de exigencia mucho menor que en la patente.

De esta manera, el modelo de utilidad protege una ventaja competitiva de un determinado producto, respecto de sus homólogos en el mercado. Por este motivo, mediante este título de la propiedad industrial se protegerán las invenciones que “den a un objeto una configuración o estructura de la que se derive alguna utilidad o ventaja práctica” (OEPM).

Por tanto, el modelo de utilidad es el adecuado para proteger invenciones menores que aportan un beneficio, una virtud o, una consecuencia técnica a un producto, que este anteriormente no poseía. Estos productos pueden ser instrumentos, aparatos, herramientas, dispositivos, objetos, o partes de estos.

Es por esto, que es de vital importancia tener claro que el amparo legal ofrecido por el modelo de utilidad recae exclusivamente sobre el objeto para el cual se ha solicitado la protección.  Mediante este título de la propiedad industrial no se podría impedir a nadie fabricar productos similares. Solo se podría impedir que lo fabricaran con la ventaja técnica, configuración o estructura, de la que dispone el producto mejorado.

De hecho, de no existir esta ventaja técnica o práctica que diferencie a la invención de las precedentes, no se reconocerá el derecho al modelo de utilidad. Las invenciones e innovaciones que protege este título de la propiedad industrial son exclusivamente aquellas que propongan soluciones técnicas concretas.

          3.2.¿En qué se diferencian el modelo de utilidad y la patente?

El modelo de utilidad es la figura legal idónea para invenciones de menor complejidad puesto que, es un proceso sencillo, fácil y mucho más ágil que el de la obtención de la patente.

Ilustración 4. Procedimiento de concesión del modelo de utilidad.

El procedimiento de concesión de un modelo de utilidad, muy parecido al de la patente, podría resumirse en cinco fases. Solicitud, publicación, resolución provisional, oposiciones y resolución definitiva.

Como se puede ver, el procedimiento de concesión del modelo de utilidad es similar al de la patente. La solicitud pasa por las mismas etapas, ahora bien, estas tienen menos requerimientos.

El procedimiento de solicitud de un modelo de utilidad, tal y como declara la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), tiene un plazo medio de cuatro meses. Recordemos que el plazo medio de concesión de una patente se sitúa entre 3 y 4 años, según la OEPM.

La segunda diferencia importante entre estos dos títulos de la propiedad industrial se encuentra en el requisito de novedad. Mientras que para la patente se requería que la invención fuera a nivel internacional, en el caso del modelo de utilidad solo se pide la novedad nacional. Esto es así en el caso de España, en otros países pueden existir otros requisitos.

Finalmente, quedaría saber qué ocurre con el requisito de actividad inventiva. En el modelo de utilidad este requerimiento es mucho más laxo, no debiendo resultar muy obvio para un experto en la materia de la invención.

Por tanto, el procedimiento de concesión del modelo de utilidad es mucho más ágil, más económico y menos exigente. Estos son los motivos principales que hacen que, este sea el título de la propiedad industrial idóneo para inventores particulares y pequeña y mediana empresa (PYME). Además, es perfecto para productos cuyo ciclo de vida sea corto.

Gráfico 2. Solicitudes de patentes y modelos de utilidad en España 2019.

En un gráfico circular se muestra que los modelos de utilidad solicitados en 2019 son 2757, mientras que patentes se solicitaron 1447.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la OEPM.

De un total de 4.204 solicitudes para la protección de invenciones técnicas, un 65,5%, casi la tercera parte, correspondieron al modelo de utilidad. Este dato ayuda a contextualizar la dificultad de cumplir los requisitos de patentabilidad.

De hecho, si se observa la estadística ofrecida por la Oficina Española de Patentes y Marcas en lo relativo a los mayores solicitantes de modelos de utilidad encontramos una situación muy distinta a la ocurrida con la patente.

Gráfico 3. Mayores solicitantes de modelos de utilidad en España 2019.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la OEPM.

En el caso del modelo de utilidad, los solicitantes de este título de la propiedad industrial son mucho más diversos.  Es más, el primer lugar lo ocupa un solicitante particular que solicitó veintisiete registros. Esta situación sería impensable en el caso de la patente. *

Ciertamente, a luz de estos datos, queda demostrada la idoneidad del modelo de utilidad para los pequeños inventores y la pequeña y mediana empresa (PYME).

Para sintetizar y permitir una fácil comparación entre la patente y el modelo de utilidad, hemos realizado la siguiente tabla resumen:

Tabla 1. Comparativa entra la patente y el modelo de utilidad.

4. ¿Qué es un diseño industrial?

Este título de la propiedad industrial es el último en importancia. Mientras que, con la patente y el modelo de utilidad se protegían los aspectos puramente técnicos de una invención, con el diseño industrial se resguardan los aspectos estéticos del invento, producto u objeto. *

Por tanto, mediante el registro de un diseño industrial se protege la apariencia u ornamentación de un producto (o alguna de sus partes visibles), que lo diferencian visualmente de otro, sin atender a sus propiedades técnicas o funcionales.

Claro está, que con el diseño industrial se protege la estética de un producto. Ahora bien, decir solamente producto puede resultar muy ambiguo. Y se estaría en lo correcto. La Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) opera con una definición muy amplia de este término.

De esta forma, se posibilita la protección tanto de productos industriales como artesanales. Por esto mismo, se podrán registrar como diseños industriales objetos tan diversos como: *

  • Objetos tridimensionales: Mobiliario, calzado, vestimenta…
  • Elementos bidimensionales: Decoraciones, láminas, adhesivos…
  • Escaparates, portadas de libros, tipografías…

La protección de estas cuestiones estéticas es un trámite muchísimo más ágil que el de la patente y el modelo de utilidad. Tal y como informa la OEPM, el procedimiento del diseño industrial estaría resuelto en un plazo de 3 días si no existe un suspenso de la solicitud. No obstante, hay que saber que de existir un suspenso el proceso se puede prolongar hasta los cincos meses.

5. Marcas y nombres (signos distintivos).

Las marcas y nombres (signos distintivos), es el último título de la propiedad industrial, dentro de los habituales, con el que hay que estar familiarizado. Ahora bien, que sea el último no quiere decir que carezca de importancia.

Como indica la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), las marcas tienen la función de “distinguir los productos o servicios de una empresa de los de otras empresas”.

En consecuencia, esto es de vital importancia para una compañía ya que, será el nombre, el logotipo, el símbolo…, con el que va a ser identificado un producto en el mercado.

Por consiguiente, la clave de este título de la propiedad industrial reside en su capacidad para impedir usos fraudulentos de nuestro producto. Es decir, asegura a su titular la identidad de su producto en el mercado.

Este tema es fundamental. Patentes, modelos de utilidad o diseños industriales son formas de proteger el capital intelectual de una empresa. Todos ellos se relacionan, de alguna forma, con aspectos de invención, innovación y creatividad. Ahora, de todos los títulos de la propiedad industrial el único que está destinado a la protección de la identidad del producto es este.

Es más, tener una marca atractiva en la actualidad es central en la estrategia de las compañías. Gracias a este título de la propiedad industrial protegeremos todas aquellas cuestiones inmateriales y subjetivas que deseamos se asocien a nuestro producto.

Estas cuestiones no tangibles pueden ser la elegancia, la calidad, el desarrollo puntero… En definitiva, el origen de estas cuestiones inmateriales es muy diverso y variará en función del producto. Por ejemplo, en panadería sería pertinente que nuestra marca se asociase con artesanía y tradición. Ahora bien, estas características no serían recomendadas para el sector tecnológico.

Ciertamente, este título de la propiedad industrial cumple con una función importantísima, que es: cómo percibirá y valorará el público un producto determinado respecto a su competencia.

Estos solicitantes particulares pueden ser pequeños inventores, o bien, ser los dueños de una pequeña y mediana empresa (PYME).